• maría herrero

Cómo detectar las creencias limitantes


Las creencias que limitan y pueden hacerte la vida aburrida.


Esas famosas “creencias” de las que tanto se habla y que te condicionan la vida sin que te des cuenta. Estas creencias que en realidad conforman la sociedad en la que vivimos y nos dan sensación de orden, de control y previsibilidad. Sensación.


Resumiendo, las creencias son ideas aparentemente lógicas que dan lugar a patrones de comportamiento. Por ejemplo:

“Creo que lo normal es comer tres veces al día (porque así se ha hecho siempre/así me enseñaron/así lo dice mi madre/así lo dice la tele…)

Por lo tanto, como tres veces al día (aunque no tenga hambre).”

Esta creencia genera tres cosas:

1. Te obliga a no escuchar a tu cuerpo y comer cuando “debes” en lugar de cuando lo necesitas o quieres.

2. Te hace sentir fatal cuando no lo haces porque “no es normal”. Estás actuando fuera de la regla. Quizá para ti eso es “mal”.

3. Ser “normal” es lo que se debe ser. --- no serlo no está permitido. Tengo que hacer siempre lo que según mi ideario interno considero “normal”.


Aunque es un ejemplo sencillo ilustra muy bien cómo funcionamos, porque así nos pasa prácticamente con todo en la vida: nuestras relaciones, nuestras decisiones, nuestra forma de vivir se construye en base a estas estructuras que, casi siempre, son aprendidas por enseñanzas de las figuras de autoridad y no tanto como resultado de nuestra experiencia directa.


En la medida en que actuamos por patrones rígidos preconcebidos NO ESTAMOS SIENDO LIBRES EN ABSOLUTO. Y la vida nos parece que se repite todo el rato y que no nos pasan cosas interesantes. Y no es que la vida se repita, es que nosotros la moldeamos todo el rato para encaje en esas creencias y le quitamos su propia energía. Como en "El Dia de la marmota". Reconvertimos todo a nuestro molde y eso es aburrido. (Atención: esa es mi creencia 😉 – para otros, la certidumbre puede ser mejor que la libertad).


La necesidad de darnos cuenta de que creencias están en el fondo de nuestras experiencias viene sobre todo cuando repetimos patrones que nos dañan o cuando sentimos que la vida en general ha perdido interés.


Romper las creencias es necesario si quieres hacer de tu vida esa experiencia rica que en realidad es, además de ser un proceso muy interesante porque te irás dando cuenta de que tienes creencias – prejuicios- para casi todo. Es la forma en que nuestra mente construye estructura funcional.


¿Cómo puedes detectar tus creencias?

Reflexionando sobre el patrón que se oculta detrás de tus decisiones u opiniones es una buena forma, aunque requiere práctica y cierta distancia de ti misma, para poder observarte con neutralidad. La meditación contribuye positivamente al desarrollo de esta capacidad de autoreferencia.


Otra forma muy interesante de darte cuenta de tus patrones es observando lo que realmente haces: cómo es tu vida, cómo la organizas, qué tienes, cómo son tus relaciones, como es tu relación con el dinero, como te comportas ante la incertidumbre… Ver tu vida, ver como es realmente, te va a dar una imagen directamente fiel de tus creencias. Esto es muy importante porque la reflexión a veces es engañosa: podemos pensar que tenemos una creencia determinada, por ejemplo “yo no merezco vivir sin preocupaciones” y luego observamos nuestra vida y resulta que no tenemos ninguna preocupación. La realidad, la realidad “real”, es lo que nos da una imagen verdadera de nosotras. Así que en este caso, la creencia profunda es que “si merezco una vida sin preocupaciones” y de hecho, te la das. Pero como no es un pensamiento permitido (porque en tu familia se veneraba el sufrimiento, por ejemplo) te escondes en otra supuesta creencia. Es un poco enrevesado pero es que nuestro pensamiento lo es. Por eso, el camino mas directo para ver nuestra verdad es mirar nuestra realidad, porque la creamos nosotros con nuestras creencias inconscientes. Todo. Lo mas agradable y lo menos.


Una vez detectas una creencia, empieza el proceso de análisis. Como si fueras una investigadora, cojes tu creencia y la pones en la mesa de diseccionar: ¿qué esconde esta creencia? ¿Que me está dando? ¿Para qué me sirve? (siempre – SIEMPRE - te está siendo útil para algo) ¿de qué me libro creyendo esto? ¿Qué implicaría creer lo contrario? ¿Qué decisiones tendría que tomas si dejase de tener esta creencia? A qué me arriesgaría no basando algunas decisiones en esta creencia? ¿quién cercano me la ha enseñado? ¿a quién estoy siendo leal? ¿me hace crecer o me limita? ¿estoy cómoda? ¿qué pasa si decido dejar de creer así? ¿y por cual creencia la sustituiría?¿ que es para mi lo contrario de creer eso? …


Y así hasta que te das cuenta que esa forma de actuar-creer te está generando un lugar cómodo. Y ahí viene el tercer paso: ¿qué estás dispuesta a entregar para empezar a actuar de otra forma?


Las creencias limitantes tenemos que sustituirlas por otras que nos hagan mas libres, pero es importante seguir los tiempos y los pasos de tu propio ser, porque si pretendes ir demasiado lejos o demasiado rápido, todo tu sistema se pondrá en guardia y tus miedos se acentuarán. No olvides que cada creencia limitante nació en ti para protegerte de algo que considerabas vital. Tienes que ser muy respetuosa con tus tiempos y con tus miedos.

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