• maría herrero

Cómo me despedí de mi útero.

Actualizado: 23 de nov de 2020





Este post es un poco largo y mezclo cosas: como lo personal y lo político, como lo físico y lo emocional.


Las mezclo porque van juntas.


Y porque me gustaría ser capaz de transmitir que siempre hay una tercera via, una que ayuda a integrarlo todo y que es esa decisión que sientes que te da paz y que no responde a lo que "crees que está bien" sino a lo que sientes que está bien para ti, fuera de dogmas e ideologías.


El día 15 de septiembre del 2020 entré en un quirófano del que salí dos horas después sin un mioma gigante, entre otras cosas.


F E L I Z.


Agradezco enormemente vivir en un país desarrollado con Sanidad Pública. A ver si lo tenemos en cuenta, ahora que nuestro sistema está viendose comprometido.


Agradezco el avance de la Medicina convencional, las anestesias, los calmantes y a las cirujanas.


Agradezco también ser feminista, tener un pensamiento alternativo, hacerme responsable de mi cuerpo y mis decisiones y estar muy vinculada a la espiritualidad femenina.


Honro profundamente a las mujeres que antes de mi, durante siglos, han sido objeto de prácticas terribles para ellas, porque su sufrimiento nos ha regalado salud hoy a otras. Ojalá no hubieran tenido nunca que sufrir las aberraciones a las que fueron expuestas a manos de la “ciencia”, pero ojalá pudieran saber que, al menos, y por si les sirve, nos han servido a miles de mujeres para que nuestra calidad de vida y salud sea mucho mejor que en sus tiempos.



Todo eso lo damos por hecho, pero si esto mismo me pasa en cualquiera de las 3 otras partes del mundo, no habría podido hacerlo. Se nos olvida y es importante: no todas las mujeres en el mundo tienen libertad. Ni medios.

Esta es la historia de mi mioma del tamaño de un embrión humano de 6 meses.

Estos ultimos tres años he estado como embarazada de 6 meses, todo el rato. Era muy incómodo y doloroso. Y no paraba de crecer.


Cuando me dijeron que tenía que operarme y que por las características del mioma, iban a tener que extirpar también el útero, dije que no. Eso fue el año pasado (2019).

Porque de repente sentí que antes de quitarme el útero, tenía que intentar reducir el mioma por medios alternativos. Era parte de mi responsabilidad conmigo misma.



Porque si eres feminista, “diosista” y alternativa sabes perfectamente de lo que hablo: quitar el útero no!!!!!! Horror!!!!! Tu fuente de magia, creatividad y feminidad!!!!!!!!

En ciertos círculos parece que, como mujer tu decisión nunca puede ser quedarte sin útero.


A lo largo de este año me di cuenta de que ese tiempo lo necesitaba para conectarme conmigo, entender todo lo que el mioma tenía que contarme y ver si, en algún momento, llegaba a estar preparada para quedarme sin útero.


El año 2019-2020 se ha convertido en uno de los mas importantes de mi vida.

Imanes, alimentación, homeopatía, mucho yoga, mucha meditación, mucha conexión con guías, muchos medicamentos ayurvédicos y de herbolario, mucha intención, mucha conciencia y mucho respeto a mi misma han convertido este proceso en algo muy transformador.


Han pasado cosas preciosas que han tenido que ver directamente con el despertar de un coraje que antes no tenía para poner límites.


Elegir lo que sentía que me hacía bien, aunque significara hacer cosas que sentía increíblemente subversivas, como poner distancia temporal con mi familia, para poder escucharme a mi misma sin el ruido de lo que es bueno para ellos.


Apostar por seguir mi energía a pesar de todo, elegir lo que me hacía sentir fuerte y alejarme de aquellas personas y situaciones que me hacían sentir sin poder.

Aprendí a entender perfectamente el lenguaje de mi ser profundo y respetarlo.

Cuando te comprometes, es fácil oir tu verdad: lo que es bueno para ti te hace sentir fuerte y feliz.

Lo que no, te desvitaliza.


Qué tienen que ver los límites con mi mioma? T O D O. Para mi el mioma es la condensación de todo lo que no nos atrevemos a ser.

A lo largo de 12 años mi útero ha ido generando el mioma, ocupándose asi de encauzar una energía muy potente que no lograba sacar fuera y que tenía que ver con todo lo que yo quería ser y decir y cómo quería comportarme y cómo no quería, pero no era capaz de hacerlo.


Es la expresión de todo lo que yo no era capaz de expresar fuera. Ha sido la forma en que una parte de mi se hacia cargo de lo que otra parte de mi, mi personalidad, no era capaz.


Esa gran masa que era el mioma se creó de todas las veces en que no fui capaz de poner limites y dejé que otras personas me llevaran a donde no quería. De todas las veces que elegí lo que quería la otra persona por encima de lo que quería yo. De todas las veces que no pude expresar mi opinión porque no quería “hacer daño “a otros.

De todas mis verdades que no defendí.

De todas las veces que no fui yo misma para ser lo que otra persona quería.


Mi mioma soy yo. Es mi sombra condensada. Todo lo que soy y no tenía permitido exponer.


Por eso a lo largo de este año mi trabajo ha sido respetarme por encima de todo. Ha sido un año complicadísimo porque lo que temía que pasara al poner mis limites y ser yo misma, ha pasado. Lo bueno: no ha sido para tanto. Solo he tenido que sostenerlo hasta sentir que me hacia lo bastante fuerte como para que no me diera miedo.


En paralelo, han pasado cosas que casi han sido milagros, de una Belleza indescriptible y que también tienen que ver con el Amor y con el coraje de ser yo misma.


Así que mi útero se ha encargado de gestarme a mi misma, de alguna manera.

Hay vidas en que elegimos no tener hijos porque queremos dedicarlas a criarnos a nosotras mismas.


Mi amor por mi cuerpo es enorme , somatizo y siento muchísimo y sospecho positivamente de todo el poder que encierra ese lenguaje somático que nos permite ser, para nosotras mismas y para el mundo.


Por eso, cuando he decidido entrar a quirófano ha sido agradecida, segura y con mucho amor a esa parte de mi misma que me ha cuidado hasta que he estado preparada para hacerlo desde mi consciente.


Era el momento de hacer espacio.

Porque la otra parte de la historia es que un mioma de 11 centímetros de diámetro que no para de crecer afectaba a todo mi sistema: los órganos abdominales estaban apretados y desplazados hacia atrás y arriba, con lo que me dolían constantemente muchas zonas y organos, cuyas funciones estaban limitadas. He tenido meses enteros de sangrado constante. Me dolía la espalda, las articulaciones de las piernas y hasta los pies. Pesaba. Era incómodo y doloroso. Ocupaba lo que un embrión de seis meses.

Por supuesto que dejar de tener útero tendrá implicaciones, pero también las tenía seguir teniendo un cuerpo tan grande dentro de mi todo el tiempo, y creciendo. Al final, elegí dejar de sentir dolor e incomodidad constante. Y entendí el útero es sagrado pero es una parte de mi. Yo entera soy mas sagrada.


También tuve la certeza, un mes antes de entrar, que era el momento de hacer espacio. El útero había hecho su función y empezaba una nueva etapa para la que necesitaba desprenderme de parte de mi pasado y dejar sitio libre en mi para que pudieran empezar a crearse las cosas nuevas que sentía que venían (y vienen) en esta nueva etapa. Era como si ya fuera necesario a nivel mas sutil desprenderme de toda la masa que se había creado a lo largo de tantos años y si el útero también habia de irse, que asi fuera.



Desde el momento en que me puse de pie el segundo día después de la intervención sentí los beneficios de haber quitado esa parte grande que ya ocupaba demasiado.

Y supe que ahora necesitaba ese espacio vacio para acoger todo lo que se viene.


Soy una privilegiada por haber podido elegir “si, ahora quiero quitármelo porque ya siento que no puedo seguir sosteniéndolo y quiero recuperar mi calidad de vida, mi fuerza, mi agilidad”. Porque haya un sistema médico que me lo permita. Por tener una vida suficientemente segura como para poder dedicarme a mi recuperación sin preocupaciones.


Escribo esto para todas las mujeres que estén en la misma disyuntiva que yo estuve y sientan el miedo que yo tenía, como si despedirte del utero fuera insuperable:Es totalmente superable.

Escúchate, pídele a tu cuerpo que te diga qué tienes que hacer y elige lo que te haga sentir bien.

No lo que te haga pensar que eres “coherente”.

Es importante ser coherente con lo que sientes de verdad, no con la teoría de lo que crees que tendrías que pensar o sentir.

Si decides no intervenirte, bien. Si decides intervenirte, bien. Si decides esperar, bien.


Decide lo que sientes que es bueno para ti.

Repite: lo que sientes que es bueno para ti.


No lo que piensas.

No lo que te dicen.

No lo que crees que.


La recuperación

Se trata de una operación muy importante: te abren el abdomen y te extirpan un órgano. Que sea lamentablemente, habitual, no le resta importancia. Asi que la recuperación es lenta y, en mi caso, dolorosa. Es decir, dentro de lo normal.

Me tuvieron que hacer una incisión vertical del ombligo a la linea del pubis. Eso significa muchas grapas y mucho tejido interno afectado.

Yo fui a la operación como si no fuera nada y cuando salí me di cuenta de la importancia: durante mas de una semana casi no te puedes mover porque el abdomen es el centro total y se activa con cada movimiento, incluyendo la risa, la tos y los estornudos. Por supuesto, casi no puedes levantarte, ni estar sentada, ni agacharte ni hacer fuerza de ningún tipo. Asi que de repente, me sentía muy vulnerable y muy incapacitada.

Lo normal es que a la semana mas o menos empieces a moverte y que los puntos se cierren a los 10 o 15 días. En mi caso, se complicó y estuve un mes curándome.


Doler, duele. No es insoportable y no es mucho tiempo, pero duele.


Eso también es mas normal de lo que te cuentan.

Independientemente de que lo pasará regular, porque llevé fatal lo de tardar en curarme (esto es otra historia), me curé bien y dos meses después puedo hacer TODO.


Me siento fuerte, voy activando la musculatura con cariño y con cuidado, aunque ya puedo hacer todo y me ayuda una fisioterapeuta con masaje miofascial, para que los tejidos se separen. Esto es importante, lo aconsejo mucho si estás en la misma situación.


Ya cada dia me doy cuenta de lo liberada que me siento y del lugar que ocupaba el mioma, me doy cuenta de lo recortada que tenía mi salud, sin ser consciente, al ir con una "bola" tan grande en pleno centro.

No solo no me siento mal después de la operación sino que soy mas yo y mas vital y tengo mas energia ahora que antes. No noto la ausencia del útero aunque en esto ayuda que los ovarios si los tengo, por lo que hormonalmente no me ha afectado tanto.

Cuento esto para las mujeres que estén en mi situación: no tengas miedo a que después "no seas tu misma". En verdad, si tienes un problema importante como para tener que operarte, hace tiempo que no eres del todo tu misma. Como va creciendo en silencio no te das cuenta de como va cercenandote energía. Y tu útero también hace tiempo que está sobre esforzándose. En mi caso, sopesé el costo de seguir manteniéndolo y perder salud y vitalidad, o quedarme sin él, pero liberarme.


No me arrepiento, me he quitado un peso de encima, literalmente, y siento que estoy mejor que si hubiera seguido con el mioma.


Bueno, y hasta aquí que esto es muy largo. Si quieres preguntar cualquier cosa porque estás en un momento parecido, no lo dudes. Yo busqué mucha información antes de operarme porque estaba muy asustada, y encontré mujeres que habían pasado por lo mismo y me ayudaron a dejar de estarlo.


Y, de verdad, en estos momentos también quiero dejar esta reflexión: somos afortunados de tener sanidad pública. Somos afortunados de tener medicina convencional. Igual que lo somos de tener vías alternativas que enriquecen y nos empoderan en nosotros mismos.

No creo que se necesario elegir entre ambas: se complementan. Pero no perdamos de vista que la Medicina convencional salva vidas cada día, vidas que no se salvarían de otro modo y nos da calidad de vida, que no lograríamos de otro modo.


Es el camino de la integración el que necesitamos, ahora que los caminos excluyentes están resquebrajándose.



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