• maría herrero

El camino de vuelta a casa es el camino del cuerpo

Actualizado: jun 19

Empecé a hacer yoga cuando me perdí. Es un clásico.

Chica trabajadora, hasta arriba de responsabilidad y sin un gramo de conciencia. No me enteraba de nada lo que me pasaba por dentro. Tal cual. Y por eso, tampoco entendía la mitad de lo de fuera.

Y de repente, Sat Prakash apareció y me convenció para empezar a hacer Kundalini. E inesperadamente, se me abrió un mundo nuevo.

Sin exagerar: volví a mi. Y ni siquiera sabía que me hubiera ido.


No voy a hacer apología del yoga, porque creo que cada una tiene que encontrar lo que le sirve, aunque para mi fuera el inicio de un camino que no termina y que menos mal que apareció porque no se donde andaría yo.

Pero si voy a hacer apología de cualquier cosa/técnica/deporte/disciplina física que te vuelva a traer al cuerpo. A tu cuerpo.

Se puede estar aparentemente vivo y estar viviendo solo en la mente, en el pensamiento, desconectado de tu cuerpo, como si fueran dos cosas separadas. Eso significa estar desconectado de tus emociones, de tus verdades, de tus necesidades y deseos.

Y es muy difícil sentir la vida si no la sientes. Literalmente estás desconectada de tu sentir profundo y te crees que lo que eres es lo que piensas, porque es a la mente a lo único que tienes acceso. Y no te engañes: el pensamiento no es el enchufe a la vida. Es una abstracción que te protege de la vida real, esa en la que pasan cosas.


Se siente con el cuerpo, con los sentidos, dejando que las cosas te impregnen y te atraviesen. Y con ellas, las mil sensaciones que son mil inspiraciones... vida recreándose.

Todo eso dejas de sentirlo cuando dejas de sentirte. La vuelta a casa pasa por la vuelta al cuerpo: por sentirte desde tu cuerpo.


Y aquí, vale todo y no vale nada. Puedes hacer yoga como una bestia y ser muy buena y no estar sintiendo nada porque no estás poniendo atención. Y puedes estar boxeando y tener momentos numinosos porque estás ahí, totalmente presente.


Para volver a tu cuerpo, volver a abrirte a que las cosas realmente te sucedan, el trabajo corporal es imprescindible y vale cualquier cosa que te guste hacer, con la condición de que estés ahí, sintiéndote: notando qué te pasa en los músculos, en la postura; que sientes cuando haces un movimiento determinado (incomodidad, placer, ansiedad...) o qué te pasa cuando corres mas rápido de lo normal o mas lento. ¿Necesitas moverte muy rápido o mejor despacio? ¿Necesitas movimientos con mucha fuerza o prefieres lo delicado sin mucha carga energética? Y qué te pasa cuando haces justo lo que no prefieres? Qué te pasa cuando sales de tu zona de confort física?


Registra qué sientes físicamente, que pensamientos te llegan, qué te dices y que emociones se despiertan. Este es el trabajo con el cuerpo: conectar sensaciones con emociones. Conectar emociones con pensamientos.


Estar desconectado es mucho mas normal de lo que parece porque es un mecanismo humano para sobrevivir, para poder seguir adelante a pesar de que estén pasando cosas que no podemos gestionar emocionalmente.

Por ejemplo, una niña que sufra maltrato va a disociarse y a "irse" a su imaginación cuando le pasen los maltratos, para no sentir en el cuerpo algo que no puede gestionar y de lo que no se puede defender. Va a aprender a no sentir porque si no, el sufrimiento sería insoportable.

Este mecanismo es el mismo para grandes traumas como para cosas aparentemente insignificantes. Todos nos disociamos. El precio de esta supervivencia es alejarnos de nosotros mismos.

Seguiría mil horas porque este tema me fascina por encima de todos, pero no se trata de hablar sobre el sino de practicar.

Muévete y siente las emociones que se despierten.

Estás volviendo a casa.




#principiantes #bienestar #aprendizaje#yoga

 

610 670 161

Formulario de suscripción

  • Facebook
  • Instagram
  • LinkedIn

©2020 por Maria Herrero. Creada con Wix.com

This site was designed with the
.com
website builder. Create your website today.
Start Now